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Muchos problemas de rendimiento no vienen de “falta de fertilizante”, sino de procesos fisiológicos que se quedan cortos: raíces poco activas, floración irregular, cuajado inestable o un crecimiento que no acompaña la demanda del ciclo.
Impulsa procesos clave cuando el cultivo lo necesita.
Mejora crecimiento y desarrollo sin descompensar.
Más respuesta con menos intervención reactiva.
Raíz, floración, cuajado, recuperación o impulso vegetativo.
Fenología + estrés dominante + limitantes de suelo/agua.
Cuándo aplicar y con qué intensidad.
Según respuesta del cultivo y evolución de campaña.
Da el primer paso hacia un suelo más vivo y productivo